Hay discos y discos, discos que te apetece escuchar un día determinado, donde buscas más el contagio de una música más alegre, o discos donde el clima triste de su sonido, es el preferido para los días más íntimos. La posibilidad de un abanico tan grande en la música, nos hace disfrutar de un proyecto tan difícil y extraño como es el de Meredith Monk, quien se enmarca en el avant garde, pero como una etiqueta superflua con que situar al proyecto a la mayoría del público.

Su carrera viene de fondo, asentada sobre la personalidad innovadora de Meredith Jane Monk, una compositora peculiar, sin límites a la hora de entender las melodías y con una voz perfecta para innovar a partir de ella. Nacida en Lima, Perú, ha desarrollado toda su carrera en los Estados Unidos, donde se ha llegado a juntar con figuras tan importantes como John Cage, otro nombre a admirar dentro de la innovación musical.

La cima de Meredith Monk fue Dolmen Music (1981), un álbum difícil en principio, sin ningún añadido más allá del mínimo piano que se encuentra al fondo, las melodías casi no existen, y sólo es su voz la que sostiene las canciones.

Éste último aspecto, es decir, las canciones, en la carrera de la peruana, son efímeras. Bien podrían entenderse todos los cortes que ha grabado como uno sólo, que su obra seguiría siendo igual de mágica. Es una desnudez suprema, donde se apuesta por la simpleza de la voz jugando, experimentando qué registros van mejor en cada parte, y cuáles son los agudos que casan en el momento adecuado.

Casi nunca hay letra, no hay otro instrumento principal que no sea el piano, para el cual ha compuesto varias obras; a veces hay mínimos arreglos de cuerdas al fondo, pero ahí acaba la composición. Se limita a buscar la armonía y transmitir la tranquilidad con el compendio de voz, piano y algún que otro ‘ruido’ por el fondo.

17 cortes pueden resultar muy ambiciosos para una obra hoy en día, y cuando se va descubriendo Impermanence se va descifrando el lenguaje. Al principio podrían resultar pesados, pero después, cuando ya uno se ha empapado del ambiente de Meredith Monk, la hora y diez que dura el álbum, pasa sin enterarse.

Ningún tema destaca sobre otro, los 17 son un todo. Como anteriormente decía de unir su obra al completo, Impermanence podría juntarse en un mismo corte de esa duración, sólo que sería inviable comercialmente (sí, más aún de lo que lo es ahora).

Lento, intimista, perfecto para momentos en que una pérdida humana cercana te pide descubrir otros tipos de música. Se habla de música clásica moderna, o de movimientos artísticos fuera de lo establecido; pero cualquier etiqueta escapa a la música de esta artista. Es mejor descubrirla en el momento adecuado e ir sin prejuicios.

Más en Hipersónica | Meredith Monk
Sitio Oficial | Meredith Monk



Enlace



Te gusto este Post, mira estos tambien





Comenta !!!


Categorias

Archivos

Blogroll

Meta


who's online